A mi tambien…

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A mí también

byydragman

Al analizar la convivencia del ser humano en la sociedad, podemos encarar realidades que hieren el alma y dejan cicatrices que permanezcan para siempre, dado que el hombre, ha interpretado su existencia de sobrevivencia, el prójimo es considerado contrincante, basándose en toda clase de perjuicio, discriminación y odio. Donde pisotear a los demás son logros a presumir, por esta misma razón, debes de saber, que a mí también me pasó, me usaron para lograr sus fines, y me maltrataron un poco más, de lo que tú has sufrido.

A mí también me han minimizado, por la profesión de mi padre, por los quehaceres de mi familia me rechazaron la mayoría, me pisotearon, porque no decidí vivir como ellos, me calificaron como anormal, por seguir mi sueño y mi pasión, Me discriminaban donde sea que pasará, donde quiera que se reunían difamaban mi nombre y ponían en ridículo cada una de mis actos. Marcos 6:3

¿No es este el carpintero? Hijo de maría, hermano de Jacobo, de José de judas y de simón ¿no esta también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.

A mí también me odiaron, por decirles la verdad, no sopesaron, por todas las buenas obras que he hecho para ellos, los he alimentado por millares, los he enseñado la senda de la vida, aun sacrificando mi corta vida al servicio de ellos, les encamine a un camino sano y un estilo de vida plena, pero parece que todas mis buenas acciones, solo sirvieron para hacer que me repudien y me odiaren más y más. Mateo 22: 15

…Entonces se fueron los fariseos y consultaron como sorprenderle en alguna palabra.

A mí también me traicionaron, mi propio hermano, uno de los que estuvo conmigo desde que empecé mi trayectoria, uno de los más cercano, aquel que se encargaba de la finanza de mi ministerio, el que con su mano, comía en mi plato, el que muchas veces se apoyaba de mí, por intereses barato y vil decidió entregarme a aquellos que nunca trate como enemigo. La traición que padecí salió de mis entrañas, de mis protegidos salió aquel que entregaría mi alma a mis perseguidores… Mateo 26: 14-16

Uno de los doce discípulos, el que se llamaba Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes 15 y les dijo: ¿Cuánto me quieren dar, y yo les entrego a Jesús? Ellos le pagaron treinta monedas de plata. 16 Y desde entonces Judas anduvo buscando el momento más oportuno para entregarles a Jesús.

A mí también me abandonaron, cuando todo para mí oscurecía, cuando ya mis fuerzas no me daban, cuando tuve que enfrentar mi prueba final, con ninguno de lo que fortalecía contaba, yo los buscaba pero a ninguno pude ver, en vez de ayudarme y socorrerme, a viva voz me negaban delante de los demás, yo también sentí, viví, y experimente la soledad y la tristeza, me invadió sin que nadie me pudiera consolar, clame y no hubo quien que me escuchara. Juan 18: 25

Entre tanto, Pedro seguía allí, calentándose junto al fuego. Le preguntaron: ¿No eres tú, uno de los discípulos de ese hombre? Pedro lo negó, diciendo: No, no lo soy.

Para que lo sepas todo lo que sufrí, toda mi tribulación, fue para que no tuvieras que cargar con los tuyos, para enseñarte como librarte de tu desgracia, como hacerle frente a tus miedos y a buscar las puertas de salida a tu prueba. Morí en la cruz del calvario para darte vida, derrame mi sangre en el camino de Capernaum, para curar tus heridas, podrías tener muchas aflicciones pero de toda ella, te librare yo y te daré la oportunidad de vivir para siempre. Juan 16: 33

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Ten por seguro de que tus enemigos, no te verán derrotado, no asistirán a tu funeral, porque todo lo que padecí, era para darte la victoria y salvar tu alma de la perdición. Ponte de pie, seca tus lágrimas, esfuérzate y vivifícate en mí, para que tus opresores huyan de ti y tus miedos se disiparan en el olvido, porque eres más que vencedores. Romanos 8: 37

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Si a mí también me hicieron todo eso, que soy el hijo de Dios, a ustedes que son mis hermanos, querrán hacerlo más y más, pero confiad que yo he vencido el mundo, vencí la muerte, el odio, los perjuicios, la hipocresía, el rechazo y el bulling para darle victoria sobre todos y cada uno de estos flagelos.

A mí también me toco responder por mis responsabilidades, A mí también me toco vivir dependiente de mi padre.

A ti, hoy te toca aceptar, de que eres pecador y reconocer, que Yo soy el hijo de Dios y me levante de la muerte al tercer día, posicionándome a la derecha de mi padre en los lugares celestiales, solo así podrás ser heredero del cielo y podrás tener tu lugar, al lado de mi padre por la eternidad.

A ti también te toca repetir esta oración:

Señor Jesús, reconozco que eres Dios sobre mi vida, salvador de mi alma, escribe mi nombre en el libro de la vida y revísteme con tu Espíritu Santo para poder conocerte y vivir conforme a tu palabra para siempre. Te amo y quiero hacer tu voluntad hoy y siempre. Amen

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